La Voluntad de Dios para mí es Perfecta Felicidad

Durante mucho tiempo asociamos la Voluntad de Dios con sacrificio, con renuncia, con tener que aceptar lo que “nos toca”. Pero Jesús nos invita hoy a recordar algo completamente distinto:
La Voluntad de Dios no es que sufras, sino que seas feliz.
La Voluntad de Dios es dicha, plenitud, descanso. No es algo que venga después, cuando hayas aprendido lo suficiente o corregido tus errores, sino es lo que ya es verdad ahora mismo.
Tu felicidad no depende de que cambien las circunstancias, sino de que dejes de oponerte a lo que ya se te ha dado.
Cuando te unes a Su Voluntad, no pierdes nada. Al contrario, dejas de sostener el esfuerzo de tu propia voluntad —esa que cree saber lo que necesita— y te abres al fluir amoroso de una guía que solo quiere tu bien.
A veces pensamos: “Si suelto el control, ¿qué será de mí?”
Y Jesús sonríe, como quien acaricia a un niño asustado, y susurra: “Será todo más fácil. Más ligero. Más feliz.”
La voluntad de Dios no te exige nada. Te libera de todo.
Porque Su Voluntad y la tuya son una sola —solo que lo habías olvidado.
Hoy puedes descansar en esa certeza:
no hay castigo en el plan de Dios, no hay pérdida ni lucha, solo un Amor inmenso que te dice:
“Mi Voluntad para ti es perfecta felicidad.”
🌸
Puedes detenerte un instante, cerrar los ojos y repetir suavemente:
“La Voluntad de Dios para mí es perfecta felicidad. Y esa es también mi voluntad.”
Y deja que esa frase haga su trabajo silencioso: abrir espacio dentro de ti para recordar que el Cielo no está lejos… está justo aquí, donde eliges rendirte a la alegría. 🌿
Feliz día.
Iciar



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