• Iciar Piera

El milagro como reinterpretación


Hace unas semanas observé que al entrar en Facebook y ver las publicaciones de una chica notaba una agitación, muy leve, pero inmediatamente pasaba de largo sus publicaciones, sin leerlas.


Observé ese patrón durante un tiempo.


Un día al volver a entrar en Facebook y observar de nuevo la misma reacción en mí un pensamiento vino a mi mente:


El juicio esconde la herida.


Así que me paré a observar cuales eran los pensamientos que estaban en mi mente y que eran el origen de ese comportamiento.


Rápidamente me di cuenta de que había un juicio hacia mí misma.


Conozco a esa persona desde hace unos años a través de Facebook donde he ido siguiendo su evolución. Al igual que yo es estudiante de Un Curso de Milagros, pero si bien empezó después que yo con el estudio su “avance” parece haber sido más rápido. Así que ahí estaba la comparación, que como recuerda el Curso siempre es un mecanismo del ego.


El ego vive literalmente a base de comparaciones. UCDM


Hacer comparaciones es necesariamente un mecanismo del ego, pues el amor nunca las hace. Creerse especial siempre conlleva hacer compasiones. UCDM


También noté que sentía envidia porque ella tenía una mayor respuesta a sus publicaciones que yo.


Y observé mis pensamientos acerca de mi misma, como mi ego utilizaba esa situación para decirme que yo no era tan amorosa, que lo que yo compartía no tenía valor, que no le interesaba a nadie.


Que yo no le interesaba a nadie.


Ahí estaba esa sensación de falta de valía asociada a la identificación con el ego.


El momento en que fui consciente de esos juicios pude entregarlos, y pedir una reinterpretación.


El milagro es un reinterpretación.


Si el juicio del ego siempre tiene como propósito el mantener la creencia en la separación, en las diferencias, el juicio del Espíritu Santo tiene como propósito la unidad.


Percibir diferencias siempre es a nivel del cuerpo, entonces hay un “yo” y un “tú”, dos seres separados y por lo tanto diferentes.


Desde la perspectiva del Espíritu hay un solo Ser. Y si sólo hay Uno la comparación es imposible, al igual que el juicio. Tanto la comparación como el juicio precisan de dos, precisan de dualidad.


En el momento en que fui consciente de mis juicios, de mis pensamientos no amorosos y pedí la reinterpretación del Espíritu de esa situación todo cambió.


Desde ese momento cuando veo una de sus publicaciones ya no noto el malestar, y cuando las leo siento tanto amor y agradecimiento, porque ahora la veo como un reflejo amoroso en mi mente, porque eso es lo que cualquier hermano es cuando lo percibes correctamente.


En ese momento me acordé de una frase del Curso que dice:


Curar es hacer feliz. Te he dicho que pensases en las muchas oportunidades que has tenido de regocijarte y en las muchas que has dejado pasar. Esto es lo mismo que decirte que has rehusado sanar. Tu luz es la luz de la dicha. UCDM


¿Cuántas oportunidades de regocijarnos hemos dejado pasar?


Cada vez que juzgas, que notas la más mínima molestia te estás rehusando a sanar, y si sanar es hacer feliz, te estás privando a ti mismo de una oportunidad para regocijarte.


Lo mismo me pasó con otra persona del Curso a lo que considero que siempre está juzgando si estás practicando el Curso correctamente o no.


Una de esa personas que defienden la corriente “purista” del Curso.


En ese caso noté igualmente que me irritaba cada vez que leía algo de esa persona, y un pensamiento repetitivo de: ¡que pesados! ¿Otra vez esa necesidad de defender el Curso?


Igualmente volví al pensamiento:

El juicio esconde la herida.


Y al estar dispuesta a ver lo que estaba tratando de defender me di cuenta de que había un juicio en mí de no ser lo suficientemente “purista”. El pensamiento de no estar haciendo el Curso correctamente. De estar haciendo algo "mal", de ser erróneo.


Una vez más ahí estaba lo que sostenía en mi mente, y que estaba protegiendo detrás del juicio a esa persona.


Dice el Curso: proyectas lo que no deseas.


Y de nuevo pedí corrección, pedí la reinterpretación del Espíritu, el milagro.


En este caso me di cuenta de que el ego se apropia de cualquier concepto que alberges acerca de ti mismo, incluso aquellos que son más supuestamente “espirituales”.


El concepto que estaba tratando de defender era el de “estudiante del Curso”.


Todo concepto es un límite, es una caja en la que nos metemos, o en la que metemos a los demás.


Al aceptar cualquier concepto acerca de ti mismo lo que estás haciendo es negando o rechazando tu Ser que no puede encerrarse en ninguna caja.


Cualquier concepto o rol puede ser utilizado por el ego para mantener la creencia en la separación en tu mente. Una vez que te identificas con algo el ego lo utiliza para su propósito y entonces tendrás que defender ese concepto.


En ocasiones creerás que estás teniendo “éxito” en esa imagen que sostienes de ti mismo, pero en otras ocasiones sentirás que estás "fracasando" estrepitosamente.


El entrenamiento del Curso es para deshacer cualquier concepto que alberguemos acerca de nosotros mismos, porque todos los conceptos son del ego.


Lo que somos no es una imagen.


Los conceptos pueden ser utilizados por el Espíritu, pero Su propósito siempre es llevarte más allá de ellos al recordarte que lo que Eres es ilimitado y no puede definirse porque cualquier definición es un límite.


Ya se trate de un concepto aparentemente “positivo” o de uno aparentemente “negativo”, “deseable” o “indeseable”, “halagador” o “denigrante”, como nos recuerda la lección 35 todos son igualmente irreales porque en ellos no te ves a ti mismo con los ojos de la santidad, que es lo mismo que completitud.


Te ves como una imagen, un objeto, no como Dios te creó.


Esta lección es una de las que más utilizo.


Es, al igual que cualquiera de las lecciones del Curso, una reinterpretación.


Simplemente cuando noto un juicio miro a ver cual es la imagen que estoy sosteniendo acerca de mi misma en relación con esa situación.


El formato es muy sencillo:


Me veo a mi mismo como, y luego rellena con la visión que sostienes de ti mismo.

Me veo a mi mismo como un mal estudiante del Curso.

Me veo a mi mismo como un buen estudiante del Curso.

Me veo a mi misma como alguien enfermo, o como alguien incompleto, o generoso, o lo que surja.

Me veo a mi misma como alguien sin valor.


Y luego traigo a mi mente la correción, que es el pensamiento del Espíritu:


Pero mi mente es parte de la de Dios. Soy muy santo.


Esa reinterpretación es sanación, y sanar es hacer feliz.


Esa reinterpretación es el milagro.


Feliz día.


Iciar




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