• Iciar Piera

¡Jesús, yo confío en Tí!



Hace unos meses entré en una iglesia cuando volvía hacia mi casa de dar un paseo por el parque del Retiro en Madrid, y me dirigí hacia una imagen de Jesús que había en ella.


Entrar en las iglesias cuando paso por delante es uno de mis rituales.


Me encantan las iglesias.


El olor a incienso, la paz que se respira.


Me gusta sentarme un ratito, y descansar.


Pasear tranquilamente si no la conozco.


En este caso la iglesia no la conocía así que al pasar por delante me sentí guiada a entrar.


Había una imagen de Jesús y allí que me fui.


Entonces, encima del banco que se encontraba delante de la imagen de Jesús me llamó la atención algo.


Se trataba de una especie de marcapágina con la imagen de Jesús y una oración.


Recuerdo que al leerla fue como si me hablase directamente a mí (bueno en el fondo así es, Jesús utilizará cualquier medio para alcanzarte).


Hoy, esta oración ha vuelto a mí.


La tenía como marcapáginas del libro de Un Curso de Milagros desde entonces, pero hoy al cogerlo mientras desayunaba para leer algún capítulo, sentí el coger el marcapáginas y releer la oración.


Un recordatorio de Jesús, después de una noche bastante agitada, de confiar en Él.


Confiar en el proceso.


Hoy necesitaba este recordatorio.


El desarrollo de la confianza es otro de los pilares de este año.


Seguir desarrollando ese músculo de hacerme a un lado y permitir que Él sea el que dirija.


Convertirme en un seguidor.


Más de una vez en meditación he escuchado:


Yo cuido de ti, confía.

Cuando surge el miedo, la preocupación por ejemplo por el tema económico, Él siempre me recuerda que no estoy sola.


Que confíe en Él.


No una confianza ciega, no se trata de eso, Jesús siempre me muestra que en el fondo depositar mi confianza en Él, en Su guía está totalmente justificado.


Necesito estas confirmaciones porque sigue habiendo dudas, miedo.


Necesito muchos milagros que me ayuden a seguir confiando.


Tengo que recordarme que se trata de un proceso.


Recordarme el ser amable conmigo misma.


Que estoy aprendiendo a confiar, que lo único que se requiere de mi parte es que esté dispuesta a confiar.


Esta oración es un recordatorio más de ese abrirme a la confianza, soltar el control, mis expectativas de cómo tienen que ser las cosas.


Volver una y otra vez a esa oración:


Jesús, yo confío en Ti.

O Jesús, yo estoy dispuesta a confiar en Ti, en los momentos en lo que la confianza parezca muy lejos de mi experiencia.


Eso es lo que he hecho hoy, al levantarme.


Cuando notaba que un pensamiento me empujaba hacía abajo, intentando atraer mi atención llevándome de nuevo hacia el miedo, internamente repetía:


Jesús, yo confío en Ti.

Así hasta que notaba que me iba calmando.


En ocasiones esa simple intención de confiar, de volver mi atención hacia Jesús, ya hacía que una sonrisa apareciese en mi rostro.


Así que esta es la oración que quiero tener presente ahora.


Te la dejo por si te sirve de ayuda.


Leela como si Jesús mismo te la dijese al oído, así es.


Feliz día.


Iciar.



Mensaje de Jesús


¿Por qué te confundes y te agitas ante los problemas de la vida?

Déjame el cuidado de todas las cosas

y todo irá mejor.

Cuando te entregues a mi, todo se resolverá

con tranquilidad según mis designios.

No te desesperes, no me dirijas una

oración agitada, como si quisieras

exigirme el cumplimiento de tus deseos.

Cierra los ojos del alma y dime con calma:

¡Jesús, yo confío en Tí!


Evita las preocupaciones angustiosas

y los pensamientos sobre lo que puede

suceder después. No estropees mis planes

queriéndome imponer tus ideas.

Déjame ser Dios y actuar con libertad.

Entrégate confiadamente a mi.

Reposa en mi y deja en mis manos

tu futuro, dime frecuentemente:

¡Jesús, yo confío en Ti!


Lo que más daño te hace es tu razonamiento

y tus propias ideas, y querer resolver

las cosas a tu manera, cuando me dices:

¡Jesús, yo confío en Tí!


No seas como el paciente que le dice al

médico que lo cure, pero le sugiere

el modo de hacerlo.

Déjate llevar con mis brazos divinos,

no tengas miedo, yo te amo.

Si crees que las cosas empeoran o se

complican a pesar de tu oración, sigue

confiando, cierra los ojos del alma y confía:

¡Jesús, yo confío en Tí!


Necesito las manos libres para poder obrar.

No me ates con tus preocupaciones inútiles,

Satanás (el ego) quiere eso, agitarte, angustiarte y

quitarte la paz. Confía en mi: reposa en mi.

Entrégate a mi. Yo hago los milagros en la

proporción de la entrega y confianza que

tienes en mi. Así que no te preocupes. Echa

en mi todas tus angustias y duerme tranquilo.

Dime siempre:

¡Jesús, yo confío en Ti!

Y verás grandes milagros.

TE LO PROMETO POR MI AMOR.


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