Mi mente alberga solo lo que pienso con Dios

Este pensamiento es una declaración de pureza. Una forma de recordar que, por mucho que el ego insista, no hay dos mentes en mí.
Solo una.
Y esa mente sigue unida a Dios, pensando con Él, en perfecta armonía.
Cuando el Curso nos invita a repetir “Mi mente alberga solo lo que pienso con Dios”, nos está enseñando a distinguir lo real de lo ilusorio.
Los pensamientos de miedo, ataque, culpa o carencia no pueden proceder de Dios, y por tanto no pueden ser verdad.
Son simplemente ecos pasajeros, sin raíces.
Los pensamientos que sí comparto con Él son suaves, simples y constantes:
Eres amado. Todo está bien. La paz es tu naturaleza.
Y aunque el ego haga ruido, esa corriente de amor nunca se interrumpe.
Cada vez que elijo la gratitud, cada vez que decido no defenderme, me alineo con esa Mente Una.
Y desde ahí, la vida se vuelve clara, serena y verdadera.
Hoy, dejo que mis pensamientos se unan a los Suyos.
Solo así puedo recordar quién soy realmente. 🌿
Feliz día
Iciar



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